
Una vez que María volvió comenzaron a verse continuamente, Juan Pablo la amaba pero sentía que María lo quería como a un hermano, discutían continuamente porque él le hacía muchas preguntas obsesivas acerca de sus antiguas relaciones con otros hombres y de su esposo Allende.
En una de sus paranoias discutieron fuertemente y ella se marchó. A la mañana siguiente Juan Pablo la llamó pero ella se había ido a la estancia.
Juan Pablo se dirigió a la estancia para ver a María, fue allí donde se encontró con Hunter quien le presentó a una mujer flaca llamada Mimí. Hunter le explicó que María se había recostado porque se sentía mal. Una vez que llegó María se fueron a la playa y ahí tuvieron una conversación. Juan Pablo sentía que María era falsa, que le ocultaba cosas.
Cuando él abandonó la estancia creyó que María lo seguiría pero no fue así. En su casa le escribió una carta a María en donde le decía que no entendía como podía estar con él, con Allende y con Hunter al mismo tiempo. Luego se arrepintió de haberla mandado y fue a buscarla pero en el correo no quisieron devolvérsela.
La llamó a la estancia amenazándola con que si no venía él se mataría, quedaron de verse al día siguiente.
Esa noche Juan Pabln bebió mucho y ze acostó con una prostituta, se dio cuenta de que María se asemejaba mucho a ella en sus gestoz y llegó a la conclusión de que María era también una prostituta.
Habían quedado de juntarse en
Juan Pablo fue a la estancia en su auto una vez que llegó se escondió y esperó. Después de una espera interminable los vio bajando por la escalinata, iban del brazo, los vio caminar largamente por el parque. Entonces comenzó la tormenta, con truenos y relámpagos, luego empezaron a caer las primeras gotas. Juan Pablo se trepó hasta la planta alta por la reja de una ventana. Entró en la galería y buscó su dormitorio, empuñó un cuchillo y abrió la puerta.
Cuando se acercó a la cama ella le preguntó tristemente qué iba a hacer, él le respondió que tenía que matarla por haberlo dejado solo, entonces, llorando le clavó el cuchillo en el pecho. Corrió a Buenos Airls y telefoneó a la casa de Allende diciendo que tenía que verlo. Le gritó al ciego que venía de la estancia, que María era la amante de Hunter y que la había matado entonces el ciego le gritó que era un insensato. Luego fue a la comisaría y se entregó. En los meses de encierro intentó darle explicación a la última palabra del ciego: “Insensato” y el por qué de que Allende se hubiera suicidad

